sábado, 17 de enero de 2015

18 hábitos que haces mal y no sabías 1/3

1. Echar la cabeza hacia atrás si te sangra la nariz
Ante una hemorragia nasal, lo primero que debes hacer es taponar la nariz presionando la parte superior con los dedos a modo de pinza e inclinar la cabeza hacia delante. Solo de esta manera comprimirás la pérdida y conseguirás que la sangre drene hacia fuera para evitar tragarla o que pase a las vías respiratorias.


2. Abrigarte para sudar la fiebre
Cuando tengas fiebre, debes evitar tres cosas: abrigarte, bañarte con agua helada y darte friegas de alcohol (pueden causar, sobre todo a los niños, una intoxicación etílica). Lo que has de hacer es tomar un antipirético y desabrigarte (que no desnudarte) o tomar baños de agua templada para reducir tu temperatura corporal.


3. Tomar café al despertar
Tu cuerpo dispone de un reloj interno que se encarga de aumentar tu grado de alerta a primera hora de la mañana con el incremento de la producción de cortisol. Estos niveles van disminuyendo en las horas posteriores, por lo que resulta más efectivo posponer el consumo de café (y su efecto estimulante) dos o tres horas tras levantarte, y no al despertar como acostumbras.


4. Hacer la dieta de tu vecina
A lo hora de ponerte a régimen, es preciso que tengas en cuenta una serie de factores como el sexo, la edad, las alergias e intolerancias alimentarias y/o enfermedades como la hipertensión o la diabetes, ya que condicionarán el contenido nutricional y calórico. Por ello, es fundamental no hacer la dieta de otras personas sin la evaluación previa de un médico/nutricionista.


5. Saltarte el desayuno
Una dieta equilibrada exige 5 ingestas al día: desayuno, almuerzo, comida, merienda y cena. El primero te aporta energía para afrontar las tareas de la mañana y evita que comas demasiado en las comidas principales por un apetito excesivo. Más importante aún es en los niños, ya que no desayunar es, junto al sedentarismo, el riesgo más frecuente que conduce a la obesidad infantil.

6. Usar zapatos de tacón alto o totalmente planos
Un calzado con tacón muy alto favorece la sobrecarga en el antepié y ayuda a la formación de juanetes, dedos en garra e infecciones de las uñas. Uno demasiado plano (tipo chanclas o bailarinas) puede ocasionar problemas en la región del talón como durezas, fascitis plantar o tendinitis de Aquiles. Lo ideal es que uses un zapato con tacón moderado, anchura adecuada y buena sujeción.




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